Orando los Salmos
- Miguel Gonzalez
- 5 mar
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Los Salmos suelen estar asociados con la vida de David y para algunos, representan sus cánticos, oraciones o incluso su “diario personal,” proveyendo contexto a la historia de Israel a través de sus experiencias. Sin embargo, cuando estudiamos el Nuevo Testamento, vemos que el libro de los Salmos es el libro más citado del Antiguo Testamento. ¿Por qué? Porque su verdad va mucho más allá de la vida de David y su contexto inmediato.
Un salmo es un poema compuesto con música. El Libro de los Salmos (Lc 20:41-43; Hch 1:20) es una colección de salmos destinados a ser cantados y orados. Está estructurado con una introducción (Sal 1–2), cinco libros distintos (3–41, 42–72, 73–89, 90–106, 107–145) y una conclusión (146–150). Cada libro termina con una doxología, marcada por una frase similar (41:13-14; 72:18-19; 89:52-53; 106:48).
El salterio fue escrito por múltiples autores a lo largo de aproximadamente 1,000 años, desde el tiempo de Moisés hasta la era después del exilio. Se nombran específicamente a siete autores, mientras que muchos salmos permanecen anónimos. David escribió oficialmente 73 salmos, aunque algunos sugieren que pudo haber escrito hasta 79. También ordenó que el Arca del Pacto fuera colocada en el tabernáculo, designando a cantores y músicos a tiempo completo para servir al Señor (1 Crón 16:4, 37; 23:5; 25:6-7). En este contexto, David discipuló a una nación, influyendo a los autores de 31 salmos adicionales. Por esta razón, el Libro de los Salmos a veces se conoce como “David” o “el Libro de David” (He 4:7). Bajo su discipulado, se escribieron más de cien salmos.
Los Salmos contienen algunos de los versículos más memorable de la Biblia. Aquí hay algunos que podrías reconocer:
"Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará." (Sal 23:1–2)
"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra." (Sal 121:1–2)
"Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (Sal 27:1)
De los 150 capítulos del Libro de los Salmos, el capítulo 110 es el más citado en el Nuevo Testamento. “El Señor dijo a mi Señor: ‘Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.’” (Sal 110:1). Incluso el mismo Jesús cita este pasaje en Mateo 22:41-45, así como en sus relatos paralelos en Lucas 20 y Marcos 12. El Salmo 110 revela el tema central del Libro de los Salmos: el Mesías (Rey) es de la misma esencia que Dios—Él es tanto Dios como Cristo, el Salvador de todos.
“El libro de los Salmos en su totalidad… tiene una estructura narrativa y un tema central, que se enfocan en la esperanza profética de la venida del Mesías.” Este libro se alinea con los profetas al predecir la llegada del mayor Adán y del mayor David. Está profundamente conectado con quien es Jesús—Él oró los Salmos e incluso los citó con su último aliento (Sal 22). Dietrich Bonhoeffer resalta la conexión entre el mensaje mesiánico y cristocéntrico de los Salmos y su autor final, Jesucristo. A través del Espíritu Santo, Él habla, canta y compone estos poemas para el pueblo de Israel.
“David fue un testigo de Cristo en su oficio real (rey), en su vida y en sus palabras. Y el Nuevo Testamento dice aún más. En los Salmos de David es precisamente el Cristo prometido quien ya habla (Heb. 2:12; 10:5) o, como se dice a veces, el Espíritu Santo (Heb. 3:7). Las mismas palabras que David pronunció, por lo tanto, el futuro Mesías las pronunció en él. Cristo oró junto con las oraciones de David o, más precisamente, no es otro que Cristo quien las oró en el propio precursor de Cristo, David.”
Esto puede ser la razón por la que Bonhoeffer se refiere a los Salmos como el libro de oración de la Biblia—oraciones que provienen directamente del corazón de Dios, pero que resuenan profundamente con nosotros como seres humanos en todas las circunstancias. Los Salmos nos guían cuando tenemos palabras para orar y nos sostienen incluso cuando no las tenemos. Como dice Bonhoeffer, “No es la pobreza de nuestro corazón, sino la riqueza de la palabra de Dios lo que debe determinar nuestra oración.”
Esta es una invitación a orar la Biblia, especialmente los Salmos—orar las palabras del Señor, tanto por lo que entendemos como por lo que no entendemos. Al repetir Su Palabra de vuelta a Él, comenzamos a orar conforme a Su voluntad. Es un acto de abrazar la oración de Jesucristo como nuestra propia, apoderándonos de lo que el Señor está diciendo y asociándonos con Él en común acuerdo.
“Los Salmos son la manera de Dios de permitir que las personas hablen en el lenguaje de Jesús, quien invita a las personas a entrar en estas oraciones y, de esta manera, entrar en una relación con Dios que es similar a su propia unión con el Padre.”
¿Cómo orar los salmos?
Según la tradición de la iglesia, los Salmos se han orado diariamente durante miles de años. Haz de ello un hábito leer, orar y meditar en los Salmos cada día.
Al orar cinco capítulos diarios, puedes completar todo el Libro de los Salmos en un mes. Alternativamente, al orar un capítulo por día, puedes recorrer los Salmos durante cinco meses, invirtiendo solo unos minutos cada día.
Leé un Capítulo.
Salmos 23
Escoge un pasaje.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. (Sal 23:1-3)
Aísla una frase.
“Jehová es mi pastor…”
Leé la frase en voz alta.
Ora la frase.
Señor, tú eres mi pastor. Guíame según tu voluntad. Aliméntame, instrúyeme y cuida de mí. Protégeme del mal, dame fuerzas para vencer la tentación. Quiero confiar más en ti cada día. Gracias por lo que has hecho hasta ahora, me has guiado y me has provisto fielmente. Hoy puedo decir, no me falta nada porque me has dado a ti mismo. No hay nada mejor. No hay nada más alto. Oro por un aumento de confianza en tu liderazgo, que provee una paz inimaginable en la cual mi corazón, mi alma y mi mente puedan decir: “Estoy en calma porque tú eres mi Dios.”
Referencias:
Todas las referencias bíblicas son de la versión Reina-Valera 1960
Dietrich Bonhoeffer, Life Together and Prayerbook of the Bible, ed. Gerhard Ludwig Müller, Albrecht Schönherr, and Geffrey B. Kelly, trans. Daniel W. Bloesch and James H. Burtness, vol. 5, Dietrich Bonhoeffer Works (Minneapolis, MN: Fortress Press, 1996)
Geffrey B. Kelly, “Editor’s Introduction to the English Edition,” in Life Together and Prayerbook of the Bible, ed. Gerhard Ludwig Müller and Albrecht Schönherr, trans. Daniel W. Bloesch and James H. Burtness, vol. 5, Dietrich Bonhoeffer Works (Minneapolis, MN: Fortress Press, 1996) John Sailhammer, Biblical Prophecy. Grand Rapids, Michigan: Zondervan Pub. House, 1998, (63)