La palabra del Señor sea glorificada
- Mikey Gonzalez
- 12 feb
- 7 Min. de lectura

La Palabra de Dios, que es Jesucristo mismo—aunque actualmente no esté en la tierra—debe ser proclamada a todas las naciones a través de sus mensajeros, el cuerpo de Cristo: los creyentes que proclaman valientemente Su Palabra hasta que cada nación tenga un testigo de la gloria debida al Altísimo. Aunque surjan muchos obstáculos por parte del enemigo, el Señor es fiel y Él cumplirá Su voluntad. Por lo tanto, podemos unirnos valientemente a Jesús, que siempre intercede por nosotros y a Pablo en esta oración—para que la Palabra del Señor corra rápidamente y sea glorificada.
"Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra. Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo". (2 Tesalonicenses 2:13-3:5)
CONTEXTo
La segunda carta de Pablo a la iglesia en Tesalónica fue escrita probablemente poco después de la primera. Timoteo, quien había entregado la primera carta, probablemente regresó a Pablo con noticias sobre la iglesia. En respuesta, Pablo escribió una carta de seguimiento, que ahora conocemos como 2 Tesalonicenses.
La iglesia en Tesalónica continuaba enfrentando persecución. Además, falsos maestros estaban difundiendo desinformación sobre la Segunda Venida, lo que llevó a algunos creyentes a dejar de trabajar mientras esperaban el regreso de Cristo. En respuesta, Pablo les asegura que el Señor aún no ha venido y les insta a aferrarse a la Palabra de Dios que les fue anunciada. Les anima a mantenerse firmes haciendo el bien y trabajando diligentemente para la gloria de Dios. Pablo también los consuela recordándoles que la gloria y el juicio de Dios están por venir.
Acción de gracias por las primicias
Como en su primera oración en esta carta, Pablo comienza con acción de gracias por los creyentes en Tesalónica, lo que también sirve como aliento. Los tesalonicenses estaban soportando persecución por su fe y Pablo acababa de describir un tiempo de sufrimiento aún más intenso por venir. Sin embargo, no había duda sobre el resultado: aquellos que creen compartirán la gloria de Cristo cuando Él venga a restaurar la justicia en la tierra. Por lo tanto, Pablo les recordó y dio gracias a Dios porque ellos eran las primicias del evangelio y vivían por el poder del Espíritu Santo según la voluntad de Dios, como lo confirmó el informe de Timoteo.
En su acción de gracias, Pablo les recuerda que así como comparten el sufrimiento, también compartirán el futuro día de gloria. Por lo tanto, los creyentes deben mantenerse fieles a esta enseñanza, aferrándose firmemente a ella sin dudar, incluso frente a puntos de vista opuestos. Deben permanecer firmes y continuar caminando en el camino de Cristo.
"Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados." (Romanos 8:17)
Que la gracia y la esperanza alienten y fortalezcan a los amados.
Para hacer esto, necesitan la seguridad de que son amados y creer en esa esperanza viva en la que han nacido (1 Pedro 1:3). La breve y simple oración de Pablo es para que tengan una fe fortalecida para creer en esa gracia que los salvó y en la esperanza en la que están viviendo, para que sean consolados en su aflicción, animados a seguir adelante y a vivir continuamente para la gloria de Cristo en todo lo que hagan por el poder de la gracia de Dios, similar a la oración al principio de la carta.
"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” (Romanos 5:1-5)
La oración
Que la palabra del Señor corra y sea glorificada
Pablo ve la Palabra del Señor—específicamente el evangelio de Jesucristo y su reino—como activa y poderosa, avanzando rápidamente para cumplir el propósito de Dios (Salmo 147:15; Jeremías 23:29). Utiliza la imagen de un atleta victorioso corriendo, ilustrando cómo el evangelio se extiende a nuevos lugares, es bien recibido y es honrado—ultimadamente trayendo gloria a Cristo. Pablo les pide a los tesalonicenses, como primicias del evangelio, que oren por él así como él ora por ellos. Su preocupación compartida es el avance del evangelio, que no sea impedido, sino honrado, transformando vidas y llevando a muchos a la fe.
Con el Día del Señor cerca y en perspectiva, la urgencia de difundir el evangelio sigue siendo central. Esta oración no solo llama a los creyentes en Tesalónica—y a nosotros—a la valentía de proclamar la Palabra, sino que también busca la liberación de aquellos que buscan obstruirla. El evangelio llegando a Tesalónica fue solo el comienzo—ahora, debe continuar sin obstáculos, trayendo salvación a otros y glorificando a Cristo mientras los corazones reciben y honran Su verdad.
”porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:13-15)
el Señor es fiel, y él los fortalecerá y los protegerá del mal
Pablo ora por liberación—no por su propio bien, sino para que el evangelio continúe avanzando sin obstáculos. La persecución era una experiencia muy real tanto para Pablo como para los tesalonicenses, un recordatorio de que el avance del evangelio siempre se encuentra con una feroz oposición. La batalla espiritual se lucha por las almas de las personas y el maligno no cede su control fácilmente. Sin embargo, en medio del sufrimiento, la fidelidad de Dios permanece inquebrantablemente. El Padre Nuestro nos enseña a pedir liberación del maligno, no solo por protección física sino especialmente por preservación espiritual. Pablo y sus compañeros saben que solo Dios puede rescatarlos a ellos y también a los tesalonicenses de tales amenazas abrumadoras, tal como Él siempre ha sido el refugio para Su pueblo a lo largo de la historia.
Con un espíritu de oración y gran fe, Pablo les recuerda a los creyentes que el Señor, en su fidelidad, es tanto el protector de Su evangelio como la fuerza de Su pueblo. Aunque los creyentes enfrentan pruebas, Dios los establecerá para que no caigan. El verbo rhyomai, que significa “ser liberado,” se usaba con frecuencia para describir el rescate divino, y Pablo confía en que Dios los guardará a todos, así como un pastor cuida a sus ovejas (Lucas 2:8). Su fidelidad no se trata simplemente de protegerlos de las dificultades, sino de mantenerlos firmes a través de ellas. La promesa final permanece inalterada: el evangelio continuará extendiéndose y aquellos que pertenecen a Cristo serán fortalecidos, afirmados y llevados a una comunión eterna con Él.
“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Deuteronomio 7:9)
Que el Señor dirija los corazones hacia el amor de Dios y a la perseverancia de Cristo
La oración de Pablo por los tesalonicenses era que el Señor guiara sus corazones cada vez más profundamente en el entendimiento del amor de Dios y la perseverancia encontrada en Cristo. Él deseaba que avanzaran con un compromiso inquebrantable, meditando sobre la profundidad del amor de Dios y la firme perseverancia de Jesús. Tal determinación interior los equiparía para enfrentar y superar las pruebas que tenían por delante. La oración no es meramente por un entendimiento intelectual, sino por una transformación de toda su vida interior, alineando completamente sus corazones con estas realidades divinas.
La perseverancia, como la describe Pablo, es la capacidad de mantenerse firme en el propósito y en la fe, incluso en medio de un gran sufrimiento. Así como Cristo perseveró fielmente, Pablo ora para que los tesalonicenses reflejen la misma perseverancia en sus propias vidas. El corazón—el centro mismo de su ser—debe ser dirigido por el Señor para que Sus propósitos se cumplan en ellos. Su vida moral, moldeada por el amor divino y la constancia, debe reflejar el carácter de Dios Padre y de Jesucristo. En esto, Pablo los llama a la acción: ¡Actuad como actúa Dios! Vivid en amor, estad firmes en las pruebas y dejad que vuestras vidas sean un testimonio del evangelio.
“(El amor) todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser;” (1 Corintios 13:7-8a)
Oramos
Padre, te agradecemos por Tu Palabra que ha llegado a nosotros y a muchos otros en toda la tierra. Hoy, oramos para que la Palabra de Jesucristo siga adelante a través de la iglesia, los creyentes y los mensajeros, hasta que todas las naciones canten y den gloria a Tu nombre. Que nada impida Tu obra. Por esta razón, también oramos para que fortalezcas a los creyentes en toda la tierra para perseverar, para que sigan en Tus caminos, Jesús, caminos de amor y constancia. Hoy, recuérdales Tu fidelidad y restaura la esperanza donde se ha perdido. Que Tu Palabra corra rápidamente por toda la tierra, reflejando Tu amor y fidelidad tanto a los creyentes como a los no creyentes, para que Tu nombre sea honrado. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.
REFERENCIAS:
Todos los versículos son de la Biblia Reina-Valera 1960, al menos que diga lo contrario.
Bruce Barton et al., Life Application New Testament Commentary (Wheaton, IL: Tyndale, 2001).
Gene L. Green, The Letters to the Thessalonians, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, MI; Leicester, England: W.B. Eerdmans Pub.; Apollos, 2002).
Gordon D. Fee, The First and Second Letters to the Thessalonians, The New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2009).
Leon Morris, 1 and 2 Thessalonians: An Introduction and Commentary, vol. 13, Tyndale New Testament Commentaries (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1984).