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La Oración sumo sacerdotal


Un puente entre un paisaje del mar y las palmas.

La oración comúnmente conocida como la “Oración Sumo Sacerdotal” en Juan 17 puede considerarse como la versión de Jesús de un llamado al altar. Representa la culminación de la conversación durante la noche de la Última Cena, en las últimas horas de la vida terrenal de Jesús. Esta conversación está registrada en el Evangelio de Juan, en los capítulos 13 al 16. Los discípulos rodean a Jesús, y Juan, en ocasiones, se recuesta en su pecho (13:23). Jesús come con ellos, les lava los pies, les cuenta historias y les enseña sobre lo que sucederá en los próximos días. Es la última enseñanza de Jesús dirigida a quienes ama y, a partir de esta enseñanza, que algunos podrían considerar como su mayor enseñanza, Jesús pasa a una oración, intercediendo por sus discípulos y por todos los futuros creyentes como tú y yo (Juan 17:20).


Esta oración podría ser el ejemplo más cercano a lo que consideramos una oración cristiana moderna. Jesús fluye libremente entre peticiones y explicaciones mientras se comunica con el Padre, de manera similar a cómo oramos hoy. Por ejemplo, en el versículo 3, aclara lo que quiso decir sobre la vida eterna en el versículo 2: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Es notable que todo lo que Jesús ora en Juan 17 refleja temas y enseñanzas que ya había compartido en los capítulos 13 al 16, los cuales son clave para entender la oración plenamente.


La Oración Sumo Sacerdotal es la oración más larga registrada en el Nuevo Testamento. Su título refleja el papel de Jesús como intercesor, haciendo como referencia al Sumo Sacerdote. La oración se puede dividir en cuatro secciones: Glorifica a Tu Hijo (v 1–5), Guárdalos en Tu Nombre (v 6–12), Santificados en la Verdad (v 13–21) y Gloria Dada para Ser Uno (v 22–26).


Glorifica a Tu Hijo (1-5)

“Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así:

«Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti." (Juan17:1 NVI)


En esta primera sección, Jesús reconoce la autoridad y el poder del Padre. Similar a la petición en el Padre Nuestro: “Santificado sea tu Nombre” (Mateo 6:9), Jesús exalta al Padre como el único Dios verdadero (Juan 17:3), quien tiene autoridad sobre toda la humanidad (Juan 17:1–2). Él le pide al Padre que lo ayude a caminar en su proceso de glorificación. La petición de Jesús de ser glorificado junto con Dios puede relacionarse con “hágase tu voluntad” del Padre Nuestro (Mateo 6:10), ya que la única forma en que Jesús puede ser glorificado es siendo crucificado y resucitado, cumpliendo así la voluntad del Padre.


Juan 7:39 dice que Jesús aún no había sido glorificado en ese momento. Sin embargo, si Jesús es plenamente hombre y plenamente Dios, ¿cómo es que no está glorificado? ¿Qué significa que Dios glorifique a su Hijo? Glorificar significa alabar, valorar y honrar. En el texto, Jesús explica cómo glorificó al Padre en la tierra cumpliendo sus mandamientos (Juan 17:4). Sin embargo, la glorificación de la que Jesus habla se refiere a su exaltación final a través de su muerte, resurrección y ascensión. Este proceso comienza en Juan 13:31-32, donde Jesús declara: “la hora ha llegado” (Juan 17:1). En su carta a los Filipenses, Pablo desarrolla el significado de “Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti.” Jesús es exaltado (glorificado) por encima de todo nombre y esta exaltación refleja la gloria del Padre:


"Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismoy se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodillaen el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre." (Filipenses 2:8-11 NVI)


Guárdalos en Tu Nombre (6-12)

 Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. (Juan 17:11 RV60)


El nombre de Dios representa su naturaleza y carácter. Es el medio por el cual Él es reconocido. A lo largo de los capítulos 13 al 17, Jesús enfatiza repetidamente la certeza de su divinidad y de haber sido enviado por el Padre, para que el mundo crea, ya que Dios desea que todos sean salvos (Juan 3:16, Romanos 10:13).


En Juan 15, Jesús ya había explicado a sus discípulos el significado de ser guardados en Su nombre. Por Su sangre hemos sido lavados (1 Juan 1:7), como dijo al lavarles los pies: “Si no te los lavo, no tendras parte conmigo” (Juan 13:8, 15:3). Por Su sangre, somos incorporados y unidos a la vid verdadera. Al igual que las ramas, permanecer en Él (la vid) significa ser guardados en Su nombre (como Él intercede por nosotros, 17:11). Jesús también declaró que estaba protegiendo y cuidando a sus discípulos en el nombre de Dios (Juan 17:12). Esto significa que, sin intervención divina, la humanidad no puede permanecer en unidad con Dios. “Porque separados de mí, nada puedes hacer” (Juan 15:5). Necesitamos a Dios para estar bien con Dios (Romanos 5:1).


"¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre que está en mí, quien realiza sus obras." (Juan 14:10 NVI)


Jesús ordenó a los discípulos que se amaran unos a otros (Juan 14:15, 15:12), porque guardar Sus mandamientos es permanecer en Él y en Su amor. Dios, a través del Espíritu Santo, obra en y a través de nosotros los creyentes, permitiéndonos permanecer en Su amor, guardar Sus mandamientos y llevar fruto que glorifique al Padre (Juan 15:8). Como resultado, todo lo que pidamos en el nombre de Jesús se nos será hecho (Juan 15:7) y nuestra alegría será completa (Juan 15:11).


Santificados en la Verdad (13-21)

"Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad. ... Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad." (Juan 17:17,19 NVI)


Santificar significa ser apartado. En esta sección, Jesús le pide al Padre que aparte a sus seguidores por medio de Su palabra, que es la verdad. Ellos han sido comisionados para ser sal y luz en el mundo, trayendo el cielo a la tierra y demostrando la unidad y el amor del Dios Trino para que el mundo crea en Él.


Al que Dios llama, capacita. La capacitación de Dios proviene principalmente del Espíritu Santo, el Ayudador, el Espíritu de Verdad, quien es el que mora en nosotros (Juan 14:17). Él nos enseñará todas las cosas, nos recordará lo que Dios ha dicho (14:26), dará testimonio de Jesucristo, nos ayudará a ser testigos ante el mundo (15:26-27), convencerá al mundo de pecado, justicia y juicio (16:8), nos guiará a la verdad y nos revelará lo que ha de venir, glorificando a Jesús al difundir sus palabras a través de los creyentes (16:13-14).


Gloria dada para Ser Uno (22-26)

"Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.” (Juan 17:22–23 NVI)


Dios es uno.

Créanme cuando digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí o al menos, créanme por las obras mismas.” (Juan 14:11 NVI)


El que me ha visto a mí ha visto al Padre.” (Juan 14:9 NVI)


A través de Jesús, los creyentes son traídos a una comunión íntima con Dios. El Espíritu de Dios mora en nosotros, otorgándonos acceso a lugares celestiales (Efesios 2:6) y capacitándonos para reflejar Su gloria. Podemos contemplar Su belleza (Salmo 27:4) y Su esplendor, el resplandor de la gloria de Dios (Hebreos 1:3). Esta gloria compartida une a los creyentes y revela el amor de Dios al mundo, invitando a todos a creer y a participar de Su vida eterna.


Yo soy el camino, la verdad y la vida —contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.” (Juan 14:6 NVI)


Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu.” (1 Corintios 6:17 NVI)


Desde ese lugar de comunión e intimidad con el Señor, Jesús ora para que la gloria que se le ha dado a Él, también sea otorgada a Sus seguidores, perfeccionándolos en unidad para que el mundo conozca el amor del Padre. La unidad entre los creyentes refleja la unidad entre el Padre y el Hijo. Esta unidad no es solo para la armonía entre los creyentes, sino que sirve como un poderoso testimonio ante el mundo del amor de Dios y de la misión divina de Jesús.


“El que me ama obedecerá mi palabra y mi Padre lo amará; vendremos a él y haremos nuestra morada en él.” (Juan 14:23 NVI)


para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Juan 17:21 NVI)


De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.(Juan 13:35)

Cómo orar

Ustedes me llaman Maestro y Señor y dicen bien, porque lo soy. Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros.” (Juan 13:13–14 NVI)


Dado que es una oración intercesora, sería mejor orarla por otras personas, especialmente por otros creyentes, pero también puede ser utilizada para cualquier persona.


Resumen de la Oración Sumo Sacerdotal:

Father, the only true God, your will be done by glorifying your Son. Keep them abiding in Your name. That My joy would be made full in them. Sanctify them in the word of your truth by the Spirit. I pray that they would be with me in intimacy to see My glory and that the glory given to them would make them one with us and each other, as We are one, so that the world may know the truth about who You are and Your love for them. Amen.


Padre, tu eres el único Dios verdadero, que se haga tu voluntad glorificando a tu Hijo. Manténlos permaneciendo en Tu nombre. Que mi gozo sea completo en ellos. Santifícalos en la palabra de Tu verdad por medio del Espíritu. Oro para que estén conmigo en intimidad para ver mi gloria y que la gloria que les has dado los haga uno con nosotros y entre ellos, como nosotros somos uno, para que el mundo conozca la verdad sobre quién eres y Tu amor por ellos. Amén.



Orando las Escrituras:
  1. Salvación para los no creyentes: ser encontrados con la gloria del Hijo (1-2)

  2. Creyentes: Glorificar al Señor obedeciendo Sus mandamientos (4)

  3. Creyentes (líderes de la iglesia y maestros): Ser buenos administradores y mayordomos de las personas que Dios les ha dado e instruirlas en la revelación del conocimiento de Dios (6)

  4. Predicadores, pastores, profetas y evangelistas: Repetir lo que Dios está diciendo en las escrituras con autoridad, para que sea recibido y comprendido con gracia y favor (8)

  5. Creyentes: Permanecer con el Señor, guardados y ser mantenidos en intimidad (11)

  6. Creyentes: Ser guardados del maligno (15)

  7. Creyentes: Ser santificados en la palabra de la verdad (17)

  8. Creyentes: Ser uno en unidad perfeccionada, arraigados y cimentados en amor (21-23)

  9. Creyentes: Para mayor intimidad y un derramamiento de la gloria de Jesucristo (24)

  10. Creyentes: Que nuestras vidas sean sacrificios vivo y testimonios para que todos puedan ver y experimentar la maravilla, el poder y el amor de Dios (25-26)

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