Encontrando la Voluntad De Dios
- Miguel Gonzalez
- 18 dic 2024
- 7 Min. de lectura

Las cartas a los Efesios y a los Colosenses suelen considerarse cartas gemelas. Escritas aproximadamente al mismo tiempo y atribuidas a Pablo, abordan muchos de los mismos temas. No es de sorprender que las oraciones introductorias de Pablo en cada carta (Efe 1:17-19, Col 1:9-12) se correlacionen entre sí. Ambas oraciones están motivadas por acción de gracias (Efe 1:15; Col 1:3, 9) y comparten una estructura de tres partes, aunque no en el mismo orden:
Aumento de revelación por el Espíritu
• "les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor." (Efesios 1:17, NVI)
• "que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual" (Colosenses 1:9)
Aumento de sabiduría y entendimiento
• Conocimiento de Él – Padre de Gloria
"les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón" (Efesios 1:17-18a, NVI)
• Conocimiento de Su voluntad
"que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual" (Colosenses 1:9)
Acciones
• Saber
"para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz de Dios” (Efesios 1:18–19, NVI)
• Caminar
"para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo" (Colosenses 1:10)
El objetivo de la oración en Efesios 1 es “un crecimiento en la fe, que produce una mayor confianza en Dios como el resultado final de conocerlo.” En cambio, el objetivo de Colosenses 1 es obtener conocimiento de los deseos de Dios para vivir conforme a ellos. Mientras que Efesios enfatiza el conocimiento de Dios que establece nuestra fe sobre la Roca, Colosenses se centra en la aplicación práctica de esa fe, permitiéndonos vivir de manera que le sea plenamente agradable a Dios.
Oración:
“Por esta razón también, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de Su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre, que nos ha capacitado para participar de la herencia de los santos en luz.” (Colosenses 1:9-12)
Conocimiento de Su voluntad
"Por esta razón también, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual" (Colosenses 1:9)
En Colosenses, Pablo tiene una sola petición: “ser llenos del conocimiento de Su voluntad.” Esta petición se cumple en toda sabiduría y entendimiento espiritual, como en Efesios 1 (Espíritu de sabiduría y revelación). Aquí, en lugar de ver la sabiduría y el entendimiento espirituales como simples extensiones del conocimiento, Pablo las presenta como dones del Espíritu Santo. En otras palabras, cuando estamos sumergidos en la sabiduría y el entendimiento dados por el Espíritu, los creyentes estamos capacitados para comprender completamente el conocimiento de la voluntad de Dios.
Para muchos, adoptar un estilo de vida del Sermón del Monte—vivir como lo hizo Jesús—parece exagerado o estúpido. Pero para los pobres en espíritu, con hambre dada por Dios, es sabiduría. La sabiduría y el entendimiento espiritual solo fluyen de una relación profunda y constante con Dios. A través del Espíritu Santo, estos dones son dados al cuerpo de Cristo, permitiéndoles discernir la voluntad de Dios, que está íntimamente ligada a Su carácter y de la cual fluyen Sus deseos para la humanidad.
Como explica el Comentario Nuevo Internacional sobre el Nuevo Testamento, “Las cartas de Pablo ven la voluntad de Dios como la narrativa divina de la redención, desde la creación hasta el reino—de hecho, conocer la voluntad de Dios es conocer a Dios.” Conocer a Dios es encontrarlo personalmente: Sus emociones, carácter, preferencias y la naturaleza que revela Sus deseos.
"Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando... los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes." (Juan 15:14–15, NVI)
Más allá de resaltar las similitudes y diferencias, estas oraciones están conectadas a través de las frases “el conocimiento de Su voluntad” y “la esperanza de Su llamado.” Deben entenderse como complementarias entre sí.
En el pensamiento griego y en la comprensión hebrea, la palabra “voluntad” en este pasaje transmite la idea de propósito. La voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, incluye lo que ya se ha dado a conocer, pero también tiene un aspecto dinámico—una comprensión más profunda que Dios revela a medida que nos acercamos a Él. Scot McKnight explica: “Pablo y Timoteo quieren que los colosenses comprendan la voluntad de Dios, un término que Pablo usa en las Cartas de la Prisión para el llamado (Col 1:1; Ef 1:1).” Este llamado abarca la visión de un pueblo unido en Cristo, funcionando como un reino de sacerdotes—judíos y gentiles unidos en un solo cuerpo.
En Efesios 1, Pablo pide el conocimiento de Dios para que la iglesia conozca la esperanza con la que han sido llamados. En Colosenses 1, Pablo elabora sobre cómo este llamado, propósito y la voluntad de Dios se viven día a día.
"Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Efesios 4:1–3)
Caminando digno del señor
“para que andéis dignos del Señor, agradándole en todo” (Colosenses 1:10a)
Pablo enseña que hay una manera de agradar completamente a Dios: viviendo en obediencia a Su voluntad, que Él describe como “caminar digno de Él.” Cuando nuestras vidas están completamente alineadas con el conocimiento de la voluntad de Dios, somos capacitados para andar de una manera que refleja nuestra dignidad ante el Señor. Esto significa vivir cada día como un testimonio que honra y exalta el Nombre sobre todo nombre.
Lo que es notable en esta oración es su naturaleza autoexplicativa. Revela que tal vida solo es posible a través del Espíritu Santo, quien obra dentro de nosotros para revelar los secretos del Padre y hacer que Su Palabra se nos sea recordada. Este proceso profundiza nuestro entendimiento de quién es Dios y revela Su sabiduría a través de Su voluntad. Con este fundamento, somos fortalecidos para vivir de una manera que sea digna de Él, completamente agradable y honrando a Dios.
Vivir en la voluntad y propósito de Dios se caracteriza por llevar fruto en toda buena obra, crecer continuamente en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos para perseverar con paciencia. También implica cultivar el gozo a través de un corazón agradecido, reconociendo la misericordia inmerecida de Dios y Su gracia que nos llama a alinearnos con nuestro propósito último.
Llevar Fruto en Toda Buena Obra
“Llevando fruto en toda buena obra” (Colosenses 1:10b)
La única manera de llevar fruto duradero es permaneciendo en Cristo, guardando Sus mandamientos y estando conectados a la fuente de vida, que provee todo lo que necesitamos para que nuestros frutos maduren y crezcan en resultados duraderos y significativos.
"Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada." (Juan 15:4–5, NVI)
"No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre. Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros." (Juan 15:16–17, NVI)
creciendo en el conocimiento de Dios
"y creciendo en el conocimiento de Dios" (Colossians 1:10c)
Aumentar en el conocimiento es comprometernos a “comer el rollo (Ezequiel 3:3)”—sumergirnos completamente en la Palabra de Dios. A través de canciones, meditación, oración y enseñanzas, crecemos en el entendimiento de las palabras de aquel que nos ha llamado a Su luz admirable.
"Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón." (Colosenses 3:16, NVI)
"Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos." (Jeremias 15:16)
Siendo Fortalecidos para Perseverar y Ser Pacientes
“Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Colosenses 1:11)
Permanecer firmes, sosteniendo fielmente nuestro puesto y asignación, es un regalo del Señor. La perseverancia y la paciencia se cultivan a través de la oración y son dadas por el Espíritu para la gloria de Su Nombre.
"Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado." (Romanos 5:3–5, NVI)
Dando gracias con gozo
"Con gozo dando gracias al Padre, que nos ha capacitado para participar de la herencia de los santos en luz.” (Colosenses 1:12)
Aquellos que son llamados por Dios deben permanecer humildes y agradecidos por la misericordia y la gracia de Dios, recordando que Él puede usar incluso a un burro para cumplir Sus propósitos (Números 22:21-39). Por gracia, hemos sido añadidos a la herencia en Cristo en ser un solo cuerpo, judíos y gentiles. La postura del corazón de gratitud con gozo hacia el Señor y la comunidad de creyentes nos ancla para poder caminar fielmente digno del Señor con Su iglesia.
"Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él." (Colosenses 3:17, NVI)
Oramos:
Ora para que los creyentes lleguen a conocer la voluntad de Dios, lo que les permita caminar de manera digna del Señor. Que sus vidas sean un testimonio, dando evidencia de buenos frutos, un conocimiento profundo de Su Palabra, perseverancia firme, paciencia, y un corazón lleno de gratitud.
Referencias:
Todos los versículos son en la versión Reina-Valera 1960 al menos que esté indicado
Scot McKnight, The Letter to the Colossians, ed. Ned B. Stonehouse et al., The New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2018)