Conociendo a Dios A través de la oración, honrándolo A través de la adoración.
- Miguel Gonzalez
- 6 nov 2024
- 6 Min. de lectura

En la cultura de la iglesia, a menudo separamos la adoración y la oración, asociando la adoración con la música—usualmente al comienzo del servicio—y la oración con peticiones y necesidades. La adoración y la oración son elementos diferentes de la vida cristiana, pero en las Escrituras, están mucho más entrelazados de lo que podríamos darnos cuenta.
Le enseñamos a los niños en la iglesia que orar es hablar con Dios, y esto es cierto. Sin embargo, la manera en que las personas se comunican se vuelve más profunda con la edad y la madurez. La información es la base de toda comunicación. Nuestra comunicación con Dios también es un intercambio de información. Primero, Dios se presentó, y tocó a la puerta. Segundo, decidimos responder a su llamado y conocerlo. Después de eso, cada intercambio de información entre nosotros y Dios lleva nuestra relación en una nueva dirección. Así mismo, la oración se trata de encontrarse con Dios y crecer en la relación con Él.
La oración se trata de encontrarse con Dios y crecer en la relación con Él.
La adoración, por otro lado, significa inclinarse, rendir homenaje y mostrar devoción. Necesitamos conocer a Dios para poder adorarlo. No puedes adorar lo que no conoces. A través de la comunicación, adquirimos el conocimiento de Dios, y la adoración es la respuesta que dirigimos hacia Él con ese conocimiento. La naturaleza de Dios se muestra en las Escrituras, se expresa a través de la oración y se revela mediante el Espíritu. Dios se revela a nosotros; la adoración es nuestra respuesta a esa revelación.
La naturaleza de Dios se muestra en las Escrituras, se expresa a través de la oración y se revela mediante el Espíritu.
Adoración y oración
La relación entre la oración y la adoración es un ciclo de retroalimentación positiva que lleva a la intimidad. La oración es conocimiento, y la adoración es reconocimiento. Leer la Biblia a diario se convierte en un acto transformador cuando nos acercamos con un corazón devoto en oración, pidiendo a Dios comprensión. El estudio y la meditación en la Palabra de Dios son formas de oración en las que Dios se revela a nosotros. Él quiere revelarse a nosotros. Su revelación nos invita a adorarlo por lo que Él es, creando un ciclo de revelación y respuesta que lleva a una mayor intimidad con Dios: Él me conoce, y yo lo conozco.
La adoración es un estilo de vida de una persona que con cada acción da testimonio y reconoce al Creador de los cielos y la tierra en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24, 15:26-27). Nuestra adoración es una respuesta a la revelación que tenemos acerca de Dios, a través de las enseñanzas de la Biblia y nuestra experiencia personal. El rey David entendió esto y en el Salmo 27:4 podemos ver su expresión de adoración y oración:
"Una sola cosa pido al Señor; esta buscaré: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor e inquirir en su Templo" (Salmo 27:4)
David ora (crece en el conocimiento de Dios): "Te pido, deseo, inquiero" (estoy interesado) por tus cosas y "contemplo tu hermosura" (te veo y te encuentro valioso y digno). Su adoración, reflejada en su vida diaria, revela su profundo entendimiento de la importancia y dignidad de Dios.
Este llamado a adorar y orar ha estado presente desde el principio (Génesis 1:26-28, 2:15), y continuará por toda la eternidad como reyes y sacerdotes (1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6, 5:10). Como escribió Samuel Whitefield, "Para funcionar plenamente como la imagen de Dios en el ámbito creado, la humanidad debe contemplar a Dios y ser transformada para reflejar lo que encontraron a todo lo creado." Ese es nuestro título y descripción original como sacerdotes. Contemplar a Dios (a través de la oración), ser transformados, y que nuestras vidas reflejen lo que hemos encontrado (a través de la adoración) y compartirlo con el resto de la creación.
El trono de Dios ofrece un modelo donde la adoración y oración conviven en un solo espacio. Este es el patrón que emulan en el Jardín del Edén, el Tabernáculo de Moisés y David y la idea de Isaías 56:7. Las Escrituras describen Su trono rodeado de adoración y oración continuas:
...día y noche no cesan de decir: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.” Y cuando los seres vivientes dan gloria, honra y gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postrarán delante de Él que está sentado en el trono, y adorarán al que vive por los siglos de los siglos, y echarán sus coronas delante del trono, diciendo: “Digno eres, Señor nuestro y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” (Apocalipsis 4:8-11)
"Y cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, cada uno con un arpa (ADORACIÓN) y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos (ORACIÓN)." (Apocalipsis 5:8)
¡Qué profundo es el conocimiento, la riqueza y la sabiduría de Dios!
Considera la historia de Job. Al final de su libro, Job adquiere un nuevo entendimiento a través de sus pruebas. Es probado y humillado por Dios, quien revela que Sus planes están más allá de la comprensión humana. La respuesta de Job es asombro, humildad y adoración (Job 42:3-5). La revelación de la naturaleza de Dios, Su voluntad y Su plan lleva a Job a la adoración, lo cual lo lleva al arrepentimiento.
“Por tanto, me retracto y me arrepiento.” (Job 42:6)
De manera similar, después de explicar el misterio de Dios respecto al mutualismo entre judíos y gentiles en Romanos 9 al 11, Pablo hace referencia a Job en Romanos 11:33-36, maravillándose de la sabiduría y revelación de Dios:
"Qué profundo es el conocimiento, la riqueza y la sabiduría de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! ¿Quién ha conocido la mente del Señor o quién ha sido su consejero? ¿Quién primero dio algo a Dios, para que luego Dios le pague?" Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén." (Romanos 11:33-36)
La revelación de la naturaleza de Dios, su voluntad y su plan mueve a Pablo a la adoración, lo que lo inspira a llamar a otros a una vida de adoración y sacrificio en Romanos 12:1-2.
"Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta." (Romanos 12:1-2)
Una vez más, la revelación que viene a través de la intimidad mediante la oración y la adoración solo te lleva a adorar y orar por más revelación del Dios Santo.
“Nadie es santo como el Señor...” (1 Samuel 2:2)
En los primeros versículos de Romanos 12, Pablo describe una vida de adoración alimentada por el fuego de la intimidad y la revelación. Al contemplar (orar y meditar) al Señor, nuestra mente se renueva, lo que lleva a una transformación, lo que a su vez nos lleva a ser testigos y testimonios de la perfecta voluntad del Señor hacia los demás.
Una vida de adoración es una vida que contempla a Jesús. Nunca nos graduaremos de conocer a Dios. “La belleza de Jesús es infinita, y nuestro discipulado nunca termina (S. Whitefield).” Contemplar, mirar a Jesús, debe hacerse en comunidad, en grupos de discipulado, reuniones de oración, grupos en hogares, estudios bíblicos y en cada servicio. Por lo tanto, hay una invitación a adorar y orar en unidad y un solo corazón, como en Hechos 2. Cantemos canciones que hablen de Jesús, cantemos acerca de Su dignidad y lo que ha hecho. Oremos versículos de la Biblia, para declaración y revelación.
Oraciones como melodías al Señor
Las oraciones también pueden ser canciones al Señor. Los Salmos son oraciones cantadas del Tabernáculo de David dirigidas al Señor en forma de melodías que ayudaban al pueblo de Israel a recordar y a unirse a las oraciones. Cantemos oraciones al Señor con nuestra comunidad. Las oraciones en forma de melodías traen unidad al cuerpo, ya que todos presentes pueden unirse para levantar la misma oración al Señor. Cantar oraciones ayuda a que resuenen en nuestros corazones, quedando plasmadas en nuestras mentes mucho después de que las melodías y la música termina.
"sean llenos del Espíritu. Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo." (Efesios 5:18-21)
Cantemos canciones de las Escrituras, que incluyan adoración y oración, y que estén dirigidas a Dios y no a las personas. Esto continúa el patrón del trono de Dios, observado a través del Antiguo Testamento y la iglesia del Nuevo Testamento. Adoración y oración van de la mano, aqui en la tierra así como en el cielo.
revelación lleva a la oración. oración lleva a más revelación. revelación lleva a la adoración.