7 Razones Por Las Cuales Debemos Orar Por Israel
- Miguel Gonzalez
- 5 feb
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Hablar sobre Israel es altamente controversial, incluso dentro de la iglesia. Sin embargo, la opinión del mundo no cambia lo que Dios siente por Su pueblo escogido. La carta de Pablo a los romanos refleja el corazón de Dios—un profundo pesar por los israelitas perdidos. Tanto así que Pablo desea poder intercambiar su propia salvación, incluso llegar a ser maldito, por el bien de sus compatriotas.
Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propio pueblo, el pueblo de Israel (Rom 9:3–4, NVI)
Si el Nuevo Testamento revela el amor y cuidado de Dios por Israel, ¿por qué nuestra percepción de Su pueblo ha cambiado tan drásticamente? Este cambio, por cierto, está profundamente arraigado en la historia de la iglesia cristiana. En Romanos 9-11, Pablo expresa la misericordia de Dios hacia Israel y lo que yo llamo, el plan mutualístico y ordenado por Dios entre los judíos y los gentiles. El mutualismo es una forma de simbiosis donde ambos organismos coexisten y se benefician mutuamente. Pablo se dirige a la iglesia en Roma como cuerpo, pero también a los judíos y a los gentiles por separado. Él enfatiza su importancia mutua, especialmente el papel vital de Israel en la fe de los creyentes gentiles.
7 Razones por las cuales debemos orar por Israel según Romanos 9-11
Este no es un estudio de Romanos 9-11, sin embargo, utilizaremos este pasaje para entender siete razones por las cuales la iglesia debería estar orando por Israel, como lo hacía Pablo.
Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que lleguen a ser salvos. (Rom 10:1, NVI)
1. Dios eligió a Israel
el pueblo de Israel. De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la Ley, el privilegio de adorar a Dios y el de contar con sus promesas. De ellos son los patriarcas y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén. (Rom 9:4–5)
Dios eligió a Abraham y Abraham lo eligió a Él (Gén 12:1-3, 15:6), estableciendo un pacto que solo puede ser cumplido por el Señor (Gén 15:9-18). Dios eligió a Israel (Éx 19:5-6), e Israel lo eligió a Él (Éx 24:7-8). Aunque fallaron incontables veces, la fidelidad de Israel al preservar la palabra del Señor a lo largo de las generaciones es un testamento del poder de Dios. Fueron mayordomos de Su palabra, cuidándola tan bien que, miles de años después, aún podemos leer las historias de lo que el Señor ha hecho, cómo Él se siente por nosotros, cómo Él se preocupa por nosotros, cómo Él nos levanta cuando caemos y volvemos a Él; y cómo Su nombre es glorificado a través de nosotros. Israel no es solo un patrón del cual aprender; es la manifestación misma de la fidelidad de Dios. Si Dios lo dijo, Él lo hará. Por Israel oramos con agradecimiento, pero también oramos por su restauración. Así como una vez fueron exiliados y estaban lejos de Jerusalén, el Señor los guarda, los vigila y se preocupa por ellos. En Su fidelidad, Él los atraerá hacia Sí mismo.
2. La salvación es para todos
Porque no hay distinción entre judío y griego; pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Romanos 10:12-13).
Dios desea que la humanidad regrese a Él y establezca un reino de sacerdotes que sean fructíferos, se multipliquen y sojuzguen la tierra conforme al estándar del Rey. Todos hemos pecado. Todos necesitamos salvación. Por lo tanto, todos necesitamos a Jesús.
Así como oramos por un compañero de trabajo, un primo, una tía o cualquier otra persona, también oremos para que el pueblo judío venga al Señor.
El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. (2 Pe 3:9, NVI).
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Fil 2:9-11).
3. Israel no ha sido rechazada por Dios
Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado a su pueblo, al cual desde antes conoció. (Rom 11:1-2).
Como creyentes, estamos llamados a ser intercesores por Israel. Interceder es asociarse con el Señor para establecer Su voluntad. En este caso, oramos para que los propósitos de Dios para Israel se cumplan. Su tiempo no ha pasado—al igual que el nuestro. El Señor ha diseñado un plan para atraerlos hacia Él a través de la fe y la autoridad de los gentiles. Esta fe y la búsqueda del Dios de Abraham, Isaac y Jacob despiertan un santo celo en el pueblo judío (Rom 11:11), pues la salvación ha llegado a los que antes eran “no son mi pueblo” (Oseas 2:23).
Sin embargo, si no perseveran en la incredulidad y desobediencia, hay misericordia, arrepentimiento y salvación y serán injertados de nuevo (Rom 11:23). Ora por el hijo pródigo para que regrese a la casa de su Padre.
El Señor es misericordioso y clemente, Lento para la ira y grande en misericordia. (Salmo 103:8).
4. Hay un remanente
Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia. (Rom 11:5-6).
Por la gracia de Dios, hay un remanente. Este remanente de judíos que han venido al Señor son los mismos que escribieron el Nuevo Testamento. Hoy en día, son la comunidad de judíos creyentes en todo el mundo, conocidos como judíos mesiánicos.
Así que oramos por su fortaleza, por una fe inquebrantable e inmovible que provoque a su familia, a otros judíos y a todo Israel a celos. Oramos para que se mantengan firmes en su llamado, aferrándose a su misión y luchando la buena batalla hasta el final. Desde Argentina hasta los Estados Unidos, desde Israel hasta Rusia, los judíos mesiánicos se encuentran en todo el mundo. Oramos por bendición, provisión y un aumento de sabiduría sobrenatural y conocimiento de Jesucristo.
pues quisiera ver si de algún modo despierto los celos de mi propio pueblo, para así salvar a algunos de ellos (Rom 11:14, NVI).
5. Endurecimiento parcial
Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte (Rom 11:25a)
¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; (Rom 11:7)
Aquellos que no son parte de la Israel redimida, el remanente, han sido endurecidos por el Señor y dejados a su propio entendimiento. Esta es una forma de pensar que los ciega. Sus corazones y oídos se han endurecido ante la voz del Señor que los llama. Esto no significa que no puedan ser salvos, pero sí significa que es más difícil para ellos que para otras personas.
Por lo tanto, ora para que se levante la ceguera y el endurecimiento, para que los ojos de su entendimiento sean iluminados, para que puedan reconocer al que los ha llamado de las tinieblas a Su luz admirable.
Porque les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Pues ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios. Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. (Rom 10:2-4)
6. La Plenitud de los Gentiles
que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; (Rom 11:25b)
Este endurecimiento parcial será completamente quitado cuando haya entrado la plenitud de los gentiles. Esto significa que la iglesia gentil está caminando como la imagen de Cristo, como luz brillando en las tinieblas y operando en dones, milagros y autoridad por el poder de Jesucristo, nuestro Señor. Sin embargo, la plenitud última de la iglesia está en Cristo y se revelará en su forma más majestuosa y plena en el día de la segunda venida (Ef 5:27, Ap 19:7).
Siempre les digo a los que me rodean: orar por Israel es la forma más desinteresada de orar por ti mismo. ¿Por qué? Porque para que Jesús regrese, Él busca una novia madura que se haya preparado para ser santa y sin mancha. La Novia de Cristo madura a través de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la comunidad de creyentes, que se edifican unos a otros con todos los dones y bendiciones espirituales.
Para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre MADURO, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. (Ef 4:12–13)
Si el fracaso de Israel en venir al Señor ha traído salvación y riquezas a los gentiles, ¡cuánto más grande será su cumplimiento! La culminación del hombre maduro, el nuevo hombre, donde judíos y gentiles están arraigados e injertados en el mismo árbol perfecto del Señor (Rom 11:12–24, Ef 4:24).
7. Israel será salvo
y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados. (Rom 11:26–27)
Orar por Israel tiene implicaciones tanto inmediatas como escatológicas. La realidad inmediata es por lo cual la razón número 3 está en esta lista: todos los que mueren sin aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador estarán perdidos. Cada día, personas judías mueren sin conocer al Señor.
La parte final de este pasaje habla de una realidad escatológica. El día en que todo Israel será salvo es el día en que venga el Libertador. Esto se refiere directamente al día del Señor y la segunda venida de Jesús. En ese día, la plenitud de los gentiles se habrá completado, el endurecimiento parcial y la ceguera serán removidos y todos los judíos vivos en ese momento verán al Mesías que siempre han esperado. Se postrarán, llorarán y reconocerán que por todo este tiempo siempre fue Jesús de Nazaret (Zac 12:10).
Orar por la salvación de Israel en Romanos 11:25-27 es orar por nuestro hermano mayor y por la segunda venida del Señor.
¡Maranatha! ¡Ven, Señor Jesús!
*Todos los versículos estan en la versión Reina-Valera 1960 excepto donde mencionado